Experiencias de una mamá con diabetes

Hace unos años tuve la fortuna de asistir a la conferencia anual que se realiza en Orlando, Florida, llamada Friends For Life (Amigos para toda la vida) de Children with Diabetes (Niños con diabetes).
Todas la mañanas a la hora del desayuno, sobre la mesa había un ejemplar de una publicación llamada Dawn Phenomena o Fenómeno del Alba, y allí me encontré con este artículo, por demás interesante y sin desperdicio alguno para quienes estamos criando a un adolescente con diabetes, escrito por Natalie Bellini que es la líder de adolescentes en esta conferencia. Aquí se los dejo y espero que lo disfruten y relean cada vez que sea necesario. Yo ciertamente lo hago.

Criando a un adolescente… con diabetes
Por Natalie Bellini, Líder de Adolescentes de CWD
(Traducido por mí con el permiso de la autora)

Muchos de los padres y del personal me miran como si estuviera loca por llevar el programa para adolescentes. No me malinterpreten, estoy loca, pero me encantan los adolescentes. No quisiera ser adolescente nunca jamás, pero son un maravilloso grupo de gente. Mi consejo para los padres es bien sencillo: antes de levantarle la voz a su hijo adolescente con rabia o frustración, deténgase, espere y piense cuáles son las verdaderas metas de un adolescente:

1. Acabar con las constantes quejas de los padres

2. Estar con sus amigos.
Muchos de ellos harán cualquier cosa para lograr eso. ¿Qué harán? Decirles que lo harán en un minuto, por ejemplo. Si me dieran una moneda por cada tarea que debió hacerse en un minuto y luego no se hizo, estaría en una isla (con Laura), tendida en la arena y la isla sería mía. Así que, ¿qué debe hacer un padre? Los niños tienen su lista y usted debería tener la suya.
a. La diabetes no es una opción. Tampoco lo es el manejo de la diabetes.
b. Su hijo adolescente no está listo para llevar solo el manejo de su diabetes. No les dejen llevar el manejo de la enfermedad para luego quejarse del A1C. Recuerden, ellos están tratando de cumplir las metas #1 y #2 mencionadas arriba.
c. Se espera que digan la verdad, pero no les den a sus hijos mucho espacio. La verdad de la diabetes es que nunca es correcta todo el tiempo, así que es fácil tratar de detener las quejas y tratar de arreglárselas con menos.
d. Decida las reglas y manténgase firme al respecto, sea lo que sea. Esto es difícil. Busque otros padres de adolescentes para que lo ayuden a mantenerse firme con las reglas. Mire su alrededor. Hay cientos de padres aquí con correos electrónicos.
e. Haga sentir su frustración hacia la diabetes y no hacia su hijo adolescente. “Me siento frustrada con estos números!” O “Yo tampoco entiendo; vamos a enviárselos al equipo diabetológico”. Eso es mejor a “¿Qué te comiste?” o “¿Por qué estás tan alto (a)?” Porque esto se traduce directamente a “Todo esto es tu culpa”.
f. Dígale, regularmente, a su hijo adolescente que sabe que lo está intentando.
g. No amenace a su adolescente con las complicaciones de la diabetes. No les importa cuando estén viejos; ese es trabajo de usted. ¿Se preocupaba usted de ser un adulto cuando era un adolescente? Es imposible que ellos entiendan el concepto. Deje de intentarlo. Lo hace quedar mal ante ellos.
h. Deje de decirle que usted se la quitaría si fuera posible. Usted no puede hacerlo y eso los hace sentir más aislados. Apéguese a “Sé que no es justo”.
i. No diga que es mejor que el cáncer, lupus, lepra, etc. Es mucho peor que muchas cosas también. De nuevo, esto lo distancia de sus verdaderos sentimientos de “esto apesta”. Aun si el adolescente dice algún día que no es tan malo como el cáncer, lupus o lepra, al día siguiente puede sentirse bastante mal nuevamente. El que usted decida qué tipo de día están teniendo a tiro de piedra, no crea una situación ganadora.
j. Mientras más TV ve una persona, más alta es la A1C. Apáguelo y saque a su hijo de la casa.
k. Si quiere que su hijo(a) adolescente tome cuidado ejemplar de sí mismo(a), entonces levántese y haga lo mismo. Los adolescentes que tienen padres que hacen ejercicio, también hacen lo mismo.
Tenga en cuenta que un adolescente quiere dos cosas. Ayúdelo a lograrlas tan a menudo como sea posible.

Mi hija adolescente pasó el año pasado como estudiante de intercambio en Colombia. Sólo les puedo decir que la extrañé tanto que me causaba dolor en el pecho. Sólo deseaba que ella no estuviera lista para hacerlo, que volviera a casa a mitad de camino, que me necesitara. Ella es de la que no entiende de paredes o imposibles. Dele a su hijo adolescente las mismas oportunidades. Él o ella deben tener las oportunidades que el mundo les ofrece. Al extrañar a mi hija Erin, no puedo dejar de enfatizar que sólo desearía que tuviéramos más tiempo juntas. No más tiempo discutiendo, debatiendo ni nada por el estilo, sino más tiempo hablando de lo que haya sido importante en su día, aunque sean las 11:00 pm, cuando llega de estar con sus amigos o a las 2:00 am cuando me despierta al escabullirse en la cama con nosotros porque no puede dormir o en las tres cuadras camino al colegio.
Su trabajo como padre es preparar a su adolescente para que esté listo y sea capaz de ser un adulto totalmente funcional. Piense en todos los jefes, maestros y compañeros de clase que ha tenido que lo reprendieron o a sus amigos o familiares. Piense en cómo se sintió. Piense en su hijo adolescente. Piense. Ahora hable.

Natalie fue diagnosticada con diabetes tipo 1 de niña y hace pocos años era una adolescente con diabetes.

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