Experiencias de una mamá con diabetes

 

phontoCuando a tu hijo es diagnosticado con diabetes tipo 1, después de esa conmoción inicial, de los días en el hospital, de tener que absorber un sinfín de información en tiempo récord antes de que sea dado de alta, dependes inicialmente de tu endocrino, pero luego vas descubriendo que necesitas la ayuda de otros especialistas. Un educador en diabetes, eso es primordial, también se necesita de un nutricionista que te dé las pautas necesarias a seguir en la alimentación adecuada de tu hijo; un oftalmólogo para los chequeos anuales de la vista y bueno, si surgen otras complicaciones, cada uno de los especialistas para tratar cada caso que se presente.

Pero a esos especialistas los vemos a algunos una vez al año, y a otros cada tres o cuatro meses ¿y qué pasa el resto del tiempo? ¿En quién o quiénes nos apoyamos para que aligerar la carga de tener que lidiar con esta exigente condición crónica que en ocasiones nos consume?

Para mí el más importante es el núcleo familiar. Si no hay trabajo en equipo, la diabetes puede ser extremadamente agotadora. Cuando mi hija fue diagnosticada, me propuse que todos en mi familia (hermanos, sobrinos, familia extendida) estuvieran educados sobre el reto que se nos venía por delante. En cuanto más educados estuviéramos todos, más sencillo sería que ella se adaptara a su nueva condición.

Mis amigos cercanos: esos que siempre han estado allí en esta montaña rusa que se llama diabetes, que sin importar el momento, han estado dispuestos a echarnos una mano. Aprendieron todo lo que pudieron para que mi hija pudiera seguir llevando una vida normal, aprendieron a inyectar, hacer mediciones de glucemia, a saber qué hacer en caso de una hipoglucemia. Los más osados la invitaban a sus casas a pasar la noche o se la llevaban uno que otro fin de semana a la playa. Cómo no estar eternamente agradecida con ellos.

Y por último, pero igual de importante: la comunicación entre pares. No hay nada como tener a alguien que verdaderamente se pueda poner en tus zapatos y entender cualquier preocupación que podamos tener; eso es algo que no tiene precio. Poder retroalimentarme de la experiencia de otros padres es verdaderamente valioso. En nuestro chat de familias guerreras tenemos de todo un poco: madres de niños pequeños, de adolescentes y hay adultos. Y las experiencias y los aportes de cada uno de ellos son absolutamente enriquecedores.

La diabetes es igual jugar cualquier deporte, se necesita de un equipo multidisciplinario para poder tener éxito: entrenadores, preparadores físicos, compañeros de equipo, etc. Nadie puede pretender sobrevivir esta exigencia de 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año, sin la ayuda de otras personas.

Y aunque a veces me siento como el “pitcher, catcher y novio de la madrina”, siempre es bueno saber que cuento con sistema un de apoyo que complementa mi equipo multidisciplinario.

A continuación comparto los escritos de mis colegas del Colectivo #DiabetesLA

Mariana Gómez
 
Mila Ferrer
 
Paulina Gomez
 
Claudia Longo
 
Nora Ortega
 
 
Tanya Hernández
 
Carolina Zárate

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