Experiencias de una mamá con diabetes

IMG_9963 (1)Hace mucho que no escribo, lo sé. La situación en mi país me tiene en modo negativo y siento que los agobio de tanto quejarme todo el tiempo. Pero hoy no me voy a quejar, voy a escribir sobre algo de los que todos los que viven con diabetes tipo 1, sus familiares, cuidadores y amigos deberían saber y reconocer.

A principios de esta semana mi hija se despertó sintiéndose mal. Su glicemia estaba por encima de su meta, pero no tanto como para preocuparse. Lo que nos alarmó fue que ella dijera que sentía síntomas de cetoacidosis, síntomas que ella ha aprendido a reconocer con el pasar del tiempo y, bueno, por la experiencia en carne propia. Hice un post en Instagram hablando de la cetoacidosis diabética. Me sorprendió que muchas personas no supieran cuáles son los síntomas de la cetoacidosis y por qué se presenta. Como no soy ni médico ni profesional sanitario, me voy a tomar la libertad de compartir un texto de un libro que todo aquél que vive con diabetes (tipo 1 o 2) debería leer si está en sus posibilidades. Este libro se llama “Think like a Pancreas” (Piense como un páncreas), escrito por Gary Scheiner, quien vive con diabetes tipo uno y es Educador Certificado en Diabetes.

“En la diabetes tipo 1 el sistema inmune de la persona destruye las células beta que producen insulina. Para el momento del diagnóstico, es muy probable que la persona tenga niveles muy elevados de glucosa en sangre y elevados niveles de cetonas (ácidos que se forman por el metabolismo excesivo de las grasas aunado con metabolismo insuficiente del azúcar). Los niveles de glucosa en sangre por encima de 180 mg/dl también pueden causar micciones en exceso, ya que los riñones pasan algo de glucosa a la orina. Básicamente, el azúcar alta hace que la persona orine muchas de las calorías que consume, en consecuencia se da la pérdida de peso. El orinar frecuentemente también hace que se tenga mucha sed, y como sin insulina su cuerpo no pude hacer que el azúcar llegue a las células, sus niveles de energía serán bastante bajos y tendrá hambre constantemente.

La cetoacidosis diabética es una condición en la que la sangre se torna excesivamente ácida como resultado de la deshidratación y la producción en exceso de cetonas (ácido). Cuando los fluidos corporales se tornan ácidos, algunos de los sistemas del cuerpo dejan de funcionar correctamente. Esta es una condición bastante seria que hará que enferme gravemente y podría matarlo. La principal causa de Cetoacidosis Diabética (CAD) en la falta de insulina.

La mayoría de las células del cuerpo queman principalmente glucosa para obtener energía. Muchas células también queman grasa, pero en cantidades mucho más pequeñas. La glucosa es una forma limpia de energía; sin embargo la grasa es una fuente “sucia” de energía. Cuando se quema grasa, las células producen un producto de desecho llamado “cetonas”. Las cetonas son moléculas ácidas que pueden contaminar el torrente sanguíneo y afectar el delicado pH del cuerpo si se produce en grandes cantidades. Por suerte, no tendemos a quemar grandes cantidades de grasa a la vez, y las cetonas que se producen pueden ser descomponerse durante el proceso del metabolismo de la glucosa.

¿Qué pasaría si el cuerpo no produjera insulina? Ante la ausencia absoluta de la insulina muchas cosas malas pueden pasar. Sin insulina la glucosa no puede entrar a las células, como resultado, las células comienzan a quemar grandes cantidades de grasa para obtener energía. Aunque algunas de las cetonas se pasarán eventualmente a la orina, el cuerpo no tiene la capacidad para eliminar suficiente cantidad para restablecer un equilibrio saludable del pH sanguíneo. La deshidratación complica aún más el problema. Sin suficiente insulina para inhibir la secreción de glucosa en el hígado, se liberan grandes cantidades de glucosa al torrente sanguíneo. Dado que los niveles altos de azúcar causa micciones excesivas, se presenta la deshidratación. Sin el metabolismo de la glucosa que ayude a descomponer las cetonas y sin grandes cantidades de fluidos para neutralizarlas, el torrente sangíneo y los tejidos del cuerpo se tornan muy ácidos. Este es un estado de cetoacidosis.

Causas de la cetoacidosis.

  • Enfermedades, infecciones y deshidratación pueden generar grandes cantidades de hormonas de estrés que contrarregulan la insulina. En otras palabras, en periodos de enfermedad, se puede tener insulina en el cuerpo, pero es casi que inútil, ya que las hormonas del estrés bloquean su acción
  • Falta de Carbohidratos. La falta de hidratos de carbono en la dieta también puede puede inducir la producción de cetonas. Durante períodos de ayuno prolongado, o ingesta restringida de carbohidratos, las células del cuerpo buscan fuentes alternativas de energía, es decir, grasa y proteína. Con el metabolismo de las grasas aumentado, y el metabolismo de los carbohidratos limitado, la producción de cetonas puede exceder la habilidad del cuerpo de eliminarlas.
  • Insulina dañada. Usar insulina dañada puede causar niveles elevados de glucosa en sangre y producción de cetonas. La insulina que ha sido congelada o expuesta a calor extremo puede descomponerse de modo que sus moléculas no funcionen.
  • Pobre o mala absorción. Una pobre o mala absorción en el sitio de la inyección o del sitio de infusión de la bomba de insulina puede causar una deficiencia de insulina. Recuerde, una vez que la insulina se inyecta o “infusionada” bajo la piel, debe absorberse al torrente sanguíneo para que surta efecto. Si la insulina acumula bajo la piel, podría nunca funcionar.
  • Omisión de inyecciones. Olvidar u omitir inyecciones son otra causa potencial de deficiencia de insulina. Olvidar ocasionalmente un bolo de comida, no causará una deficiencia de insulina, pero omitir la aplicación de la insulina basal o de bolos de comida repetidamente puede tener consecuencias graves.
  • Mal funcionamiento de la bomba de insulina. La terapia con bomba de insulina abre la puerta para la cetoacidosis en el evento de un problema con la infusión, absorción o acción de la insulina. Sin insulina de acción intermedia o de acción prolongada en el cuerpo, los usuarios dependen de la infusión de insulina basal en la forma de pequeños pulsos de insulina de acción rápida. Una interrupción en la infusión de insulina puede resultar en una subida brusca de la glucosa en sangre y la producción de cetonas puede comenzar tan pronto como a las tres horas después de la última infusión de insulina. Esto puede ser causado por cualquiera de las siguientes:
    • Oclusión del catéter de infusión.
    • Fugas donde el reservorio se conecta con la cánula.
    • Burbujas en el cánula.
    • Daño de la insulina en el reservorio de la bomba
    • Separación de la cánula/set de infusión de la piel
    • No conectar la cánula completamente en el sitio de infusión
    • Suspensión extendida de la bomba.
    • Desconexión extendida u olvidar reconectarse
    • Falta de absorción de insulina o filtración en el sitio de infusión.

Los síntomas de la cetoacidosis son los mismos o parecidos de aquellos presentados al momento del diagnóstico:

  • Micciones frecuentes
  • Mucha hambre y sed
  • Sueño
  • Debilidad
  • Vómitos
  • Dolores estomacales y/o musculares
  • Hiperventilación
  • Aliento afrutado

De presentar cetonas, el problema se puede reversar siguiendo tres pasos:

  1. Inyectarse insulina usando una jeringa o lapicero, utilizando su factor de corrección normal para determinar la dosis. Inyectarse en el músculo ayudará a bajar la glucosa en sangre más rápido y asegura que se absorba completa.
  2. Tomar toda el agua posible.
  3. Si es usuario de bomba de insulina, cambiar el reservorio y set de infusión, usando un vial nuevo de insulina.

No corregir el problema podría resultar en una cetoacidosis en tan solo unas pocas horas”.

¿Cómo se miden las cetonas? Hay dos formas: El glucómetro Optium de Laboratorios Abbott (no estoy haciendo publicidad) mide cetonas en sangre. Existen varias marcas de tiras para medir cetonas en orina y dependiendo del color que arroja la tira al sumergirse en la orina hay más o menos cetonas presentes.

Traducción libre realizada por mí de varios fragmentos del libro “Think Like a Pancreas” por Gary Scheiner.

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