Experiencias de una mamá con diabetes

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Eduquemos a nuestros hijos para ser independientes

Hace unos años ya, escribí un post sobre si uno como padre sabría reconocer cuándo era el momento oportuno para soltar las riendas a su hijo para que vaya ocupándose de su condición. Ya hace cuatro años de ese escrito, pero recientemente he visto mucha actividad en las redes sobre la responsabilidad que tienen o pudieran tener los niños o adolescentes en el manejo de su condición.

La educación en diabetes es fundamental a la hora de esta toma de decisiones, pero del mismo modo pienso, y es mi opinión muy particular, que así como nuestros hijos tienen responsabilidades en casa que deben cumplir, del mismo modo ocurre con la diabetes. Claro está que todo depende de su edad y su nivel de madurez, pero nosotros como padres estamos en la obligación de criarlos para ser independientes, pues tarde o temprano nuestros hijos abrirán sus alas y echarán a volar. Si en casa tienen tareas asignadas que deben cumplir o habrá consecuencias, con la diabetes debería ocurrir lo mismo. Si tenemos un hijo adolescente, es su responsabilidad hacerse sus mediciones cuando corresponde y aplicarse del mismo modo el tratamiento. Si él o ella, por rebeldía o por algún motivo decide que no va a cumplir con su parte de la tarea, esto debe traer algún tipo de consecuencias, “suspensión de garantías” lo llamamos en mi casa. Ojo, no estoy diciendo que la carga de responsabilidad debería recaer únicamente sobre el adolescente; pienso que hasta cierta edad es una responsabilidad compartida entre los padres y el hijo o hija que vive con diabetes y que cada día hay que ir delegando mayores responsabilidades, siempre bajo nuestro ojo vigilante, para que ellos vayan manejando su condición y tomando decisiones que, a veces pudieran ser acertadas y a veces no, pero que sepan que nosotros estamos allí para echarles una mano.

Debemos ser coherentes con lo que predicamos. Si insistimos y repetimos a diario que la diabetes no es una limitante para el logro de los propósitos de nuestros hijos y la consecución de sus sueños y metas, puertas adentro (en casa) debemos hacer exactamente lo mismo: educarlos para que tengan las herramientas necesarias para tomar el control de su condición. Ser permisivos de vez en cuando está bien, pero ser permisivos todo el tiempo y permitir que nuestros hijos dependan únicamente de nosotros está muy, pero que muy mal. La vida es más corta de lo que creemos y puede cambiar drásticamente de un instante a otro. Hoy estamos y en un rato puede que no. Y si no imponemos reglas claras del juego mientras nuestros hijos estén bajo nuestro techo y les resolvamos todos sus problemas, lamentablemente estaremos criando a unos niños incapacitados y cuando salgan al mundo real y deban tomar decisiones con respecto a su salud y a su vida, estarán absolutamente perdidos.

La diabetes es una carrera de larga distancia y para llegar a la meta hay que tomar acciones tempranas. Eduquemos a nuestros hijos para que lleguen a la meta que se propongan.

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Educación en Diabetes y su importancia para un buen control

EDUCACIONSi algo tengo que agradecer a doctora (endocrino) que nos atendió en el diagnóstico de mi hija, fue que de inmediato nos ubicó con una educadora en diabetes. Recalcó la importancia que tendría para nosotros estar educados en el manejo de esta condición que no descansa.

Recuerdo que aún estando en la clínica la educadora se ofreció para dar una charla a las compañeras de clase de mi hija para que cuando ella se reincorporara a sus actividades escolares, estas ya estuvieran al tanto de esta nueva condición que la acompañaría por el resto de su vida.

También tuvimos clases en casa, a veces todos (el grupo familiar) y a veces ella sola. El beneficio de estas clases fue invaluable. Mi hija se sentía segura y confiada de que ella podría manejar la diabetes mientras estaba en la escuela. Para nosotros era de suma importancia estar educados en cuanto a su condición, pues desde el principio nos propusimos que esto no iba a ser impedimento para que ella alcanzara sus metas.

Cuando nuestros hijos están pequeños, toda la responsabilidad de su tratamiento recae sobre nosotros los padres y la educación debería ser algo continuo. Como ya lo he dicho en muchas oportunidades, mi mayor fuente de información siempre ha sido internet, pero considero que un refrescamiento cada cierto tiempo también es importante.

Afortunadamente, en la era de la tecnología y de internet, existen muchos portales que ofrecen educación en diabetes; hay algunos que hasta otorgan certificados de los cursos en línea que dan y también hay educadores que dan asistencia remota.

¿Pero cuál es la realidad de los países latinoamericanos? ¿En todos los países ofrecen educación gratuita al paciente con diabetes? Pudiera aventurarme a decir que no, que el grueso de educación en diabetes se recibe por vía privada y por ende tiene un costo. Siendo la diabetes una condición permanente, que aún no tiene cura, y que requiere de un gasto mensual elevado, en aquellos casos donde no se cuenta con una obra social o seguro privado (otra vez me aventuro a decir que en la mayoría de los países los insumos para el tratamiento de la diabetes no están cubiertos), añadir a estos costos la educación en diabetes es casi que imposible. De allí que en muchas oportunidades encontramos casos padres que andan a la buena de Dios, sólo saben lo que se les dijo inicialmente. No se sienten en la capacidad de tomar alguna decisión con respecto al tratamiento de sus hijos. A veces esta misma falta de educación los lleva a caer en manos de los mercaderes de la salud que les ofrecen curas y tratamientos mágicos.

La retroalimentación entre pares es una ayuda increíble. En el chat en el que hago vida junto a muchas otras mamás, nos auxiliamos mutuamente. Hay cosas que nadie nos enseña, sino que simplemente se aprenden en el camino. La experiencia vivida por cada una de nosotras con nuestros hijos nos permite apoyar a quienes se están iniciando en este camino de la diabetes, y para todas es un apoyo moral saber que no estamos solas y que podemos contar las unas con las otras. Siempre hay alguien que ya pasó por lo que alguien está experimentando en un momento dado.

“La educación del paciente con DM1 es fundamental para un adecuado control de la enfermedad. El objetivo es capacitar al paciente para asumir el control de su enfermedad para ser autónomo, integrando el tratamiento en su vida cotidiana”. 1

“La educación diabetológica coloca a la persona con diabetes como protagonista de una intervención permanente que implica comunicarse con un equipo de atención en diebetes (allá en donde esto sea posible) y coordinar un plan de tratamiento. Los beneficios de la educación se amplían a toda la sociedad, ya que cuando las personas consiguen controlar su afección eficazmente, mejorar su salud y bienestar generales y, por lo tanto, reducir el riesgo de complicaciones también se reduce el gasto sanitario”.2

A continuación les dejo algunos portales donde pueden obtener información y educación en diabetes.

Eschoolapio http://eschoolapio.org/

Su misión es ayudar  a miles de personas, muy pronto millones, a mejorar su calidad de vida.

“Creemos que el acceso a la mejor educación es un derecho universal, y debe estar al alcance de cualquier persona, en cualquier lugar del mundo de manera gratuita”.

Educadies http://www.educadies.com/

Elena Sáinz, se dedica a la educación en diabetes (presencial en la Ciudad de México, o a distancia). Con 20 años de experiencia en el automanejo de su diabetes tipo 1, los 10 más recientes utilizando microinfusora de insulina.

Diabetes CIDI http://www.diabetes-cidi.org/

El CIDI, el Centro para la Innovación de la Diabetes Infantil, es uno de los primeros centros en Europa dedicado a la diabetes mellitus tipo 1 desde un enfoque integral, combinando la triple función de impulsar líneas de investigación destinadas a producir cambios significativos en esta enfermedad; mejorar la atención de los pacientes; y sensibilizar a la sociedad sobre la diabetes infantil. Se trata de una iniciativa que parte de las familias afectadas y que ha impulsado y desarrollado el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona y la Fundación para la Investigación y la Docencia Sant Joan de Déu, con el apoyo de la Obra Social “La Caixa”.

Para saber qué opinan los miembros del colectivo #DiabetesLA con respecto a este importante tema, visita los siguientes enlaces

Nora Ortega de Mi Dulce Vida con Diabetes

“Educadores en Diabetes”

Educadores en Diabetes

Carolina Zárate de Blog Diabético Tipo 1

“La Educación en diabetes también se debe clasificar”

https://blogdiabeticotipo1.blogspot.com.ar/2016/06/la-educacion-en-diabetes-tambien-se.html

Luana Alves de A Diabetes E Eu

Educação em diabetes ¿para que?

http://www.adiabeteseeu.com/2016/06/diabetesla-educacao-em-diabetes-para-que.html

Tanya Hernández de Fundación Sugar Free Kids

Proactividad y educación en diabetes

Proactividad y educación en diabetes

Mariana Gómez de ¡Dulcesitos para Mi!

Educadores en Diabetes ¿dónde están?

http://www.dulcesitosparami.com/2016/06/educadores-en-diabetes-donde-estan.html

Mila Ferrer de Jaime, Mi dulce Guerrero

La educación de diabetes tipo 1, ¿la exigimos o nos conformamos?

http://jaime-dulceguerrero.com/la-educacion-en-diabetes-tipo-1-la-exigimos-o-nos-conformamos/

Claudia Longo de Diabetes Bariloche

¿Es la Educación el gran pilar del tratamiento de la diabetes?

http://diabariloche.blogspot.com.ar/2016/06/es-la-educacion-el-gran-pilar-del.html

Viajeros Crónicos

Educación en diabetes 1: bomba de insulina

Educación en diabetes 1: bomba de insulina

1 http://www.guiasalud.es/egpc/diabetes_tipo1/completa/apartado05/educacion.html

2 Assal JP, Jacquemet S, Morel Y. The added value of therapy in diabetes: the education of patients for self-management of their disease. Metabolism 1997; 12 (Suppl 1): 61- 4.

La importancia de tener presencia en los congresos

PIC VancouverHace mucho ya que diagnosticaron a mi hija con diabetes tipo 1 y desde ese entonces mi mayor fuente de información sobre nuevos tratamientos y tecnologías para el cuidado de la diabetes ha sido Internet. En una ocasión (y espero con fe poder repetir) asistí a Children With Diabetes Friends for Life, que fue una experiencia única y es un evento al que aquellos que viven y conviven con diabetes tipo 1 deberían tratar de asistir aunque fuera una vez si está dentro de sus posibilidades.

Son muchos los congresos y eventos que se dan en muchas partes del mundo relacionados a la diabetes y, en su gran mayoría están dirigidos a médicos y personal sanitario, y también, en su mayoría, el idioma oficial de estos eventos es inglés, por lo que, si no lo entiendes, es mucha la información que se pierde.

Hoy 30 de Noviembre se cierra el mes de la Diabetes, pero desde hoy y hasta el 4 de diciembre, en Vancouver, Canadá, se llevará a cabo Congreso Mundial de Diabetes 2015 de la Federación Internacional de Diabetes (al que verdaderamente me habría gustado asistir).

Expertos en diabetes de muchos países asistirán a este congreso donde se presentan nuevos avances tanto en los tratamientos farmacológicos como en los avances tecnológicos. Quienes estamos involucrados con el mundo de la diabetes, quienes día a día lidiamos con el manejo de esta condición crónica, quisiéramos estar informadas de todas las novedades que se presentan en dichas conferencias, pero desafortunadamente aquellos que asisten en representación de los distintos países no siempre comparten esta información con los directamente implicados.

¿Por qué es importante tener representación directa, a nivel de paciente o de cuidador, en este congreso?

El Congreso Mundial de Diabetes es el  evento más grande de diabetes a nivel mundial, y el único verdaderamente global reuniendo a más de 12.000 delegados, más de 300 oradores de alto nivel y representantes de más de 230 asociaciones nacionales de diabetes de 170 países y territorios.(Fuente: http://www.idf.org/worlddiabetescongress)

Entre los temas a tratar se encuentran: “Educación y Cuidado Integral, “Retos globales en salud”, “Viviendo con diabetes”, “Salud pública y epidemiología”. ¿A quién no le gustaría estar enterado de estos temas y otros más?

Afortunadamente, este año será distinto porque tres voceros de #DiabetesLA estarán presentes y desde sus diferentes espacios estarán compartiendo la información en vivo con todos nosotros los interesados en saber qué hay de nuevo en el mundo de la diabetes en nuestro idioma.

¿Quiénes son y desde dónde nos mantendrán informados en nuestro idioma y en tiempo real?

Mila Ferrer

Web: Jaime, mi dulce guerrero

Twitter: @dulceguerrero

Facebook: Jaime, mi dulce guerrero

 

Marcelo González

Web: MiDiabetes

Twitter: @midiabetes

Facebook: MiDiabetes

 

Mark Barone

Web: Tengo diabetes tipo 1, ¿y ahora?

Twitter: @MarkTUbarone

Facebook: Tengo diabetes tipo 1, ¿y ahora?

 

También puedes unirte a la conversación siguiendo la etiqueta #WDC2015 en Twitter.

No pierdas la oportunidad de estar informado en vivo de lo que acontece en el Congreso Mundial de Diabetes 2015

DÍA MUNDIAL DE LA DIABETES ¿Tenemos algo qué celebrar?

DMD Modified

Hoy es 14 de noviembre, día en que la comunidad mundial de personas que viven y conviven con la diabetes celebra el Día Mundial de la Diabetes. ¿Por qué esta fecha? Porque es el día del natalicio de Frederick Grant Banting, el genio que, junto a Charles Best, descubrió la insulina que mantiene vivos a todos aquellos que viven con diabetes tipo 1, y algunos tipo 2. Eso fue hace muchos años, 94 para ser exactos. Y bien pudiera pensar uno que tantos años después y con tantos adelantos de la ciencia, no habría persona con diabetes en este mundo que no tuviera acceso a esta preciada hormona llamada insulina. Lamentablemente, la aplastante realidad es otra. En países muy pobres la expectativa de vida de un niño diagnosticado con diabetes tipo 1 es de muy pocos años (si acaso); estos niños mueren debido a las complicaciones por falta de insulina y tratamiento adecuado. Pero no solo en los países muy pobres no hay acceso a la insulina y a los insumos respectivos para tratar esta condición, aquí mismo, en Venezuela, un país rico en recursos naturales, productor de petróleo por excelencia, que durante años experimentó una bonanza con el precio del crudo por encima de $100, hay una escasez galopante de insumos para tratar la diabetes. Día a día los pacientes viven las penurias de peregrinar de farmacia en farmacia para adquirir análogos de insulina, tiras reactivas para medir glicemias, tiras para medir cuerpos cetónicos en sangre u orina, o Glucagon para el tratamiento de hipoglicemias severas. Y es que con tanto dinero que ha entrado en este país por concepto de renta petrolera, los importadores de insumos no tienen acceso a las divisas controladas por el gobierno, para quien es más importante comprar aviones y juguetes bélicos o cualquier otra banalidad que se le ocurra, que ocuparse de la salud de los venezolanos cualquiera sea la patología que los afecta.

La constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su artículo 83 garantiza el derecho a la salud.

Artículo 83.

La salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida. El Estado promoverá y desarrollará políticas orientadas a elevar la calidad de vida, el bienestar colectivo y el acceso a los servicios. Todas las personas tienen derecho a la protección de la salud, así como el deber de participar activamente en su promoción y defensa, y el de cumplir con las medidas sanitarias y de saneamiento que establezca la ley, de conformidad con los tratados y convenios internacionales suscritos y ratificados por la República.

Pero si vamos a la práctica, ¿qué está recibiendo en realidad la población venezolana? Salvo que se tenga la fortuna de contar con una póliza de seguros privada y de poder contar con atención hospitalaria privada, la realidad es triste y abrumadora. El sistema público de salud no garantiza educación en diabetes (¿la ofrece?), factor primordial en el tratamiento de esta condición crónica, pues después de ver a tu médico, estás por tu cuenta, manejando tú mismo tu condición hasta la próxima visita al endocrino en 3 o 4 meses. Un paciente educado, es un paciente empoderado, que está en capacidad de resolver cualquier escollo que se le pueda presentar; pero una vez más, el sistema de salud pública no ofrece este tipo de servicios. Y si hablamos de tiras reactivas e insulinas, pues el panorama es absolutamente desolador. Los hospitales públicos no cuentan ni con insumos ni con recursos para atender a la población de personas con diabetes del país. Están ofreciendo insulinas NPH y Cristalina, y unas tiras reactivas cubanas, que al parecer están vencidas. ¿Es en serio? Habiendo análogos de insulina que brindan un control óptimo, ¿por qué ofrecen algo de tan menor eficacia? En cuanto a las tiras reactivas que también están desaparecidas de los anaqueles de las farmacias y que son esenciales para un buen control, pues un paciente puede usar entre 4 y 10 tiras por día, dependiendo de qué tan estricto es el control que llevan, resulta que el sistema público de salud ofrece unas tiras a las que, hasta donde tengo conocimiento, no se les ha hecho un estudio de precisión en cuanto a los valores que arrojan. Sé de gente que las ha usado y la diferencia entre una medición con un glucómetro conocido y estos tapa amarilla es de hasta  más o menos 200 mg/dl; cualquier persona que viva con diabetes sabe el peligro que representa aplicarse o dejar de aplicarse una dosis de insulina basados en un resultado con una variación tan grande. Ah, y por favor, no nos digan que la fecha de vencimiento es algo que ponen por poner. No insulten nuestra inteligencia.

En mi país todo es complicado. Para recibir donativo de instituciones como Insulin For Life, se necesita tramitar un permiso sanitario, y ya se imaginan el trámite burocrático que eso representa.

En Venezuela todo es tan complicado que algo tan sencillo como recibir un remplazo de una bomba de insulina que se dañó y aún está bajo garantía puede tardar de 3 a 4 meses, algo que en cualquier otra parte del mundo se resuelve en un máximo de 48 a 72 horas, otra vez gracias a la burocracia imperante en el país.

Así que este año mi aporte para el Día Mundial de la Diabetes no es para celebrar, sino para reclamar y exigir los derechos de todas aquellas personas que viven con diabetes en Venezuela que no tienen acceso oportuno a su tratamiento.

De qué sirve iluminar un monumento, hacer una caminata, soltar unos lindos globos azules y hacer un Círculo Azul humano, si tienes a una población que vive con esta condición crónica preocupada y angustiada porque no sabe si cuando vaya a buscar alguno de los insumos que necesita lo va a conseguir. ¿De qué sirven esas actividades si cada día se diagnostican niños, adolescentes o adultos y el médico no puede indicarles un tratamiento adecuado porque no hay tiras o insulinas?

Este año no tengo nada que celebrar. Este año siento una tristeza inmensa por el futuro de las personas que viven y conviven con la diabetes en mi país, porque enfrentan un futuro verdaderamente incierto.

Aquí les comparto otras opiniones con respecto al Día Mundial de la Diabetes – 2015

Mila – Jaime, mi dulce guerrero

http://jaime-dulceguerrero.com/el-dia-mundial-de-la-diabetes-que-no-conmemorare-mi-carta-a-la-fid/

Mariana – Dulcesitos para mí

http://www.dulcesitosparami.blogspot.mx/2015/11/el-dia-mundial-de-la-diabetes-mis.html

Carolina – Blog Diabético Tipo 1

http://blogdiabeticotipo1.blogspot.com.co/2015/11/menos-simbologia-y-mas-accion-en-el-dia.html

Tanya – Sugar Free Kids

http://sugarfreekidspr.org/que-celebramos-el-dia-mundial-de-la-diabetes-wdd/

10 AÑOS DESPUES

FOTO 10 AÑOS DESPUÉS

Thaylu a los 9 años en su primer campamento para niños con diabetes y ya con 18 años cumplidos

Este 10 de marzo de 2013 se cumplieron diez años desde el diagnostico de mi hija con diabetes Tipo 1. Todavía puedo recordar con exactitud, y supongo que todos pueden recordar claramente, la fecha y los detalles de su diagnóstico. El 10 de marzo de 2003 fue el día en que nuestras vidas cambiaron para siempre.

En estos 10 años nos han pasado muchas cosas buenas y malas. Sí, también hay cosas buenas; hay que verle el lado positivo a todos los retos que nos lanza la vida.

El propósito que nos hicimos como familia en ese momento, de que nuestra hija viviría una vida totalmente normal, sin que el diagnóstico de su condición fuera impedimento para lograr sus metas, creo que puedo decir que hasta ahora lo hemos logrado.

Hemos pasado por muchos sustos y sinsabores; momentos de angustia y de llanto, pero también hemos tenido muchas alegrías y pruebas conquistadas.

Thaylu fue diagnosticada a los 8 años y ya cumplió 18. En ese momento el reto más grande era educarla y educarnos de la mejor manera posible para darle la mejor calidad de vida posible y que su vida fuera como la de cualquier otro niño. Gracias a Dios (que nunca lo abandona a uno), puedo decir que pudimos contar con una excelente endocrino-pediatra y una educadora en diabetes que nos pusieron, como decimos en Venezuela, en los papeles. Desde entonces, no hemos dejado de buscar las formas de mantenernos educados en cuanto al manejo de esta condición crónica que llegó a nuestras vidas para quedarse.

Creo que la primera prueba que superamos fue cuando quiso ir a una pijamada (pijama party) en casa de una compañera de clases. Dios mío, qué angustia, qué responsabilidad para esa mamá que estaba dispuesta a tener a mi hija en su casa sin saber nada de nada de cómo se maneja a un niño con diabetes. Gracias, Maite, por ser tan solidaria con nosotros. Pero con el corazón en la mano y confiando en que ella iba a poder manejarse sola, la dejamos ir, con un teléfono celular y con una lista tan larga de instrucciones que parecía un diagrama de flujo: “Si te pasa esto, haz esto; si estás en tanto, haz aquello”. Un rosario interminable de “Si tal, haz cual”. Ni se imaginan. Pues Thaylu fue a su pijamada y volvió sin ningún problema. Reto superado.

Pero no vayan a creer que todo ha sido fácil. Diagnosticada a los 8 años, cuando llegamos a la etapa de la pubertad-adolescencia, comenzaron los problemas. Nuestra hija que había sido, hasta entonces, la paciente perfecta, entró en su fase de rebeldía como cualquier niño de su edad con el agravante de que tenía que vivir con una condición crónica que la hacía sentir diferente a los demás. Entonces decidió que eso de inyectarse cuando estaban merendando en el colegio era un fastidio y por cierto período de tiempo, esta conducta pasó desapercibida; siempre atribuíamos las hiperglicemias a cualquier cosa, pero nunca pasó por nuestra mente que ella se estaba saltando una dosis de insulina “todos los días” aproximadamente durante un mes, y entonces, sin aviso y sin protesto, como un giro al portador, nos llegó una cetoacidosis que no supimos reconocer y que pensábamos que era un virus estomacal, pues ella no hacía más que vomitar, que nos mandó directo a la emergencia. Les cuento que cuando le hicieron los análisis estaba más descompensada que el día en que la diagnosticaron. Ese evento nos llevó, por sugerencia de su endocrinóloga, a ponerle una bomba de insulina. Y todos pensarán “Genial, la solución a todos los problemas. Tecnología de punta en el tratamiento de la diabetes”. Sí, que emoción, pero les puedo decir que todo lo malo que le puede pasar a un paciente con diabetes estrenándose en el mundo de las bombas de insulina nos pasó a nosotros. Catéteres doblados, sitios de infusión filtrados, se le rompió el catéter en una fiesta, una pantalla que leía “No infusión”, etcétera, etcétera. Creo que cualquier otra persona hubiese desistido a la historia de la bomba de insulina; las inyecciones como que eran más seguras; pero no, nosotros somos testarudos y después de semejante inversión, la bomba vino y la bomba se queda. Otra prueba superada.

Recuerdo claramente cuando estaba por cumplir 15 años y me dijo que se quería ir con sus amigas a un viaje de quinceañeras: “¡¿Qué, un viaje de quinceañeras?! ¡¿Para donde?! ¡¿Por cuánto tiempo?! ¡¿Te vas a ir de crucero en alta mar?!”. La primera respuesta fue “No”. Y su reacción fue: “Bueno, mami, ¿y es que tú crees que no me puedo cuidar sola?”. Mi respuesta: “Tienes tres meses para demostrarme que tú sola te puedes hacer todo: manejo de la bomba, cambio de catéter, manejo del sensor y más”. Pues una vez más me demostró que ella podía y no nos quedó más remedio que dejarla ir. ¿Les cuento que no dormí una noche completa en 21 días pensando en si estaba bien o no? Una vez más, volvió entera. Regresando de viaje le tocaban sus análisis y todo estaba bajo control.

Después de eso nos han pasado muchas cosas buenas y malas; podría estar días aquí escribiendo al respecto, pero creo que el reto más grande que estamos viviendo actualmente fue que decidimos que se iba por un semestre a perfeccionar su inglés a Virginia, Estados Unidos. “¿Se volvieron locos?”, se podrán preguntar algunos, pero los hijos crecen y tienen que hacer sus vidas, y aunque ella regresa en mayo a seguir sus estudios universitarios en Venezuela, no podíamos perder la oportunidad de dejar que se fuera y que aprendiera, verdaderamente, a manejarse por sí misma. Gracias a la tecnología nos mantenemos en contacto a diario. Todos los días la pregunta de rigor, después de los buenos días y la bendición, es “¿Cómo amaneció el azúcar?”. “Bien, mami”. “No muy bien, mami”. Hacemos ajustes cuando es necesario. Ella descarga su bomba y revisamos los datos desde aquí, o me dice en las horas en la que las glicemias no están bien y ajustamos si hace falta. ¡Me encanta la tecnología!

Haciendo un balance en estos 10 años les puedo decir que si bien no hay nada más duro en la vida que te diagnostiquen a tu hijo con una condición crónica que hasta ahora no tiene cura, el secreto es mantenerse educado, y sin importar los contratiempos, mantener una actitud positiva. ¿Qué uno se cansa? Es verdad, pero este es un reto de 24 horas por 7 días 365 días al año, y aunque uno desmaye de vez en cuando, hay que pararse, sacudirse las rodillas y seguir adelante. Con amor, persistencia, perseverancia y educación todo se puede.

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